El Parque de Belén es el parque con mayor movida mercantil de la ciudad. Ubicado en la Comuna 16 de la capital antioqueña, el Parque de Belén ha estado funcionando por largos años como un epicentro para el descanso, la diversión, y por supuesto, para comprar el mercado de la semana; para los habitantes de Belén, y para la mayoría de personas de sus alrededores, es el sitio ideal para ir a cambiar su quincena por alimentos, y para los que allí trabajan, la forma de recibir un pago casi fijo y darle el sustento a sus familias, sin importar lo que vendan.
Desde las primeras horas de la mañana, en El Parque se puede disfrutar de un delicioso café caliente, mientras se lee el periódico y le embetunan los zapatos, aunque si lo prefiere, puede comprar una bolsita con maíz tierno, sentarse en una de las sillas, y ver como las palomas se arrodillan a sus pies rogando por una pizca de maíz; éste puede ser un plan muy familiar, siempre y cuando los padres disfruten viendo a sus hijos correteando a las palomos que se alimentan en manada. En el Parque de Belén, por otro lado, también se puede disfrutar de un delicioso salpicón de frutas, recién hechecito, porque nada mejor que una dósis personal de vitaminas para hacerle frente a la vida.
Don Mario es el más constante de los vendedores, lleva ya cinco años frecuentando cada ocho días El Parque. Don Mario, comienza su día a las cuatro y media de la mañana: mientras se organiza, desayuna, arregla sus frutas y se va para el Parque; son las seis y media de la mañana, hora en la cual, se comienzan a ver esos pesos, provenientes de las ventas y los cuales le han dado estudio a algunos de sus hijos, lo llevó desde Medellín hasta "la Costa" con toda su familia, y, por estos días, le está construyendo una casa propia; es por todo esto y mucho más que don Mario le debe tanto a su oficio, que nunca desampara, los días en los que don Mario está muy cansado por las ventas que hace el resto de la semana "puerta a puerta", su esposa y mano derecha en el negocio, doña Olga, lo reemplaza con la misma pasión con la que viven el día a día en un negocio cargado de frutas, verduras, flores y orgullo antioqueño.
El día de hoy, doña Olga es la que está a cargo del negocio, cuenta que cuando termine las ventas del día, se reunirá con su esposo en la casa para relajarse viendo televisión o jugando cartas, dominó, parqués, o lo que sea, con tal de pasar un rato agradable con su familia.
En la noche, al parque llegan carritos metálicos cargados de perros, hamburguesas, chinchurria, chuzos de pollo, res y cerdo, etc., los cuales son los encargados de darles a los jóvenes un poco de colesterol. Un delicioso manjar popular que se vende hasta la madrugada y que cada uno de los clientes disfruta hasta la última gota de grasa que les dibuja un sonrisa en la cara y un leve dolor en el estómago.
Mientras tanto, en la casa de don Mario, doña Olga llega con la alegría que iradia esta familia, y se reúnen a disfrutar de un momento de risas y descanso con "Sábados Felices", su programa favorito y con el cual se identifica, porque si hay algo que le gusta más a don Mario y doña Olga que vender sus frutas y verduras, es ponerle humor a sus ventas y vivir su vida con felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario